El crimen de la violación

A todas las valientes mujeres que salen adelante del doloroso pasado para vivir el futuro.

En los últimos días, una niña fue violada, asesinada y quemada; este hecho dividió al país entre los que creen en el sistema penal y los que exigen la pena muerte. Luego, empezaron a salir más casos, unos más terroríficos que otros. Poco tiempo después, se reveló los porcentajes de víctimas de violación, la gran mayoría eran mujeres menores de edad ultrajadas por su propia familia, amigos o enamorados. Y los casos siguieron aumentando más y más. Lamentablemente, no se suele penser en la perspectiva de la víctima.

Una niña de 10 años terminaba de comprar los insumos para el negocio de su madre, subió a una mototaxi para regresar a su casa, pero el hombre la llevó a un descampado donde la violó bajo un toldo. Es doloroso leer los detalles de esa noticia, porque al ponerse en los zapatos de esa niña, se puede comprender el dolor que experimentó; el miedo tras ser engañada; la debilidad e impotente por poder detener al agresor; y la tristeza y el dolor suprimido que debió sentir mientras era ultrajada. Ponerse en los zapatos de la víctima, te hace comprender que la violación es una tormenta de sentimientos dolorosos en la cabeza del agraviado.

Con este perspectiva, nos cuestionamos el por qué ¿Por qué estas personas se excitan con el dolor? ¿Por qué esa necesidad de someter a alguien? ¿Acaso sentirse poderoso es una especie de droga psicológica que solo puede ser llenada con el sacrificio de la honra ajena?

Mientras vivimos el día a día con normalidad el número de víctimas siguen aumentando, cada vez más hay más menores ultrajadas, más mujeres callando su vergüenza, más violadores que se mofan de salir impunes de sus delitos y más policías atareados por tantas denuncias y sin saber por dónde empezar ¿Acaso existe una solución?

Claro que la hay, muchos programas educativos enseñan el trato igualitario entre hombres y mujer, porque creen que educando a la nueva generación con el respeto hacia los demás harán que el futuro los casos de este crimen bajaran significativamente. Es un largo camino, pero vale la pena luchar por el objetivo de vivir en una nación donde no haya inseguridad, vale tener fe en las personas y esperar un mejor futuro.

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